Amazon sabe si una mujer está embarazada, Facebook sabe exactamente en qué situación de la vida estamos y Google nos conoce mejor que nuestros amigos más cercanos. Todas estas conclusiones se basan en el análisis de datos: “Los grandes datos”; Estos ya están dando forma a nuestra sociedad actual, porque los datos son uno de los recursos más importantes de nuestro tiempo. Los datos pueden ser medidos y utilizados por quienes los recogen. La información resultante es muy valiosa para las empresas que utilizan los datos, por ejemplo, para optimizar y desarrollar sus procesos empresariales. En la vida cotidiana, por ejemplo, ya lo encontramos como publicidad personalizada. Para aumentar la eficiencia, se utilizan sistemas que simplifican los procesos de trabajo de las personas, y ahora las máquinas, por ejemplo, se encargan de algunos o todos los procesos.

Esto ya es estándar en la producción del sector industrial, que implica procesos mecánicos automáticos. Las computadoras reciben una entrada de información, que es procesada y finalmente ejecutada. El aumento de esta cifra está representado por la Inteligencia Artificial (IA): Esta describe tecnologías y sistemas que pueden aprender a actuar sobre la base de grandes cantidades de datos y que deben desarrollarse de forma independiente o ejecutarse de forma inteligente. Con ello se pretende optimizar los procesos en una amplia variedad de áreas: Desde chatbots en el servicio de atención al cliente hasta la creación automatizada de textos periodísticos.

Pero, ¿qué ocurre con la seguridad en la propia área de TI? Los ciberdelincuentes ya están aprovechando las IA para desarrollar malware de tal forma que el programa puede cambiar por sí mismo y adaptarse a determinadas circunstancias, como los mecanismos de análisis de los programas antivirus, para no ser detectado. Especialmente en el ámbito de la seguridad informática, los mecanismos de protección deben ser capaces de reaccionar de forma rápida y previsible debido a estos desarrollos – la IA también debería poner un nuevo acento aquí.

 

El mundo dividido de la IA – fuerte y débil

En general, la inteligencia artificial es una aplicación en la que las máquinas reproducen inteligencia similar a la humana y procesan tareas y problemas de forma independiente. También es capaz de observar comportamientos y reconocer patrones que no son visibles para los humanos. La IA puede dividirse en dos etapas: Fuerte y débil. Una inteligencia artificial fuerte trata de alcanzar las mismas capacidades intelectuales de los seres humanos e incluso, si es posible, de superarlos. No sólo reacciona, sino que también puede actuar de forma flexible y proactiva. Sin embargo, si un IA fuerte puede alcanzar su propia conciencia e interactuar empáticamente con la gente, sigue siendo un tema abierto para los investigadores. Hasta ahora se ha discutido mucho en la ciencia sobre si el desarrollo de una máquina “superinteligente” es posible en absoluto.

Los IAs débiles, por otro lado, son sistemas que se centran en soluciones a problemas concretos de aplicación. Para ello se utilizan métodos matemáticos e informáticos. Los algoritmos resultantes son capaces de sacar conclusiones basadas en datos. Los sistemas de IA débiles son muy superficiales y no tienen una comprensión más profunda de la resolución de problemas. En la vida cotidiana, nos encontramos con IAs débiles, tales como el control individual de la publicidad, el reconocimiento de imágenes y en las autocompletaciones.

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Aplicación de la Inteligencia Artificial en la Seguridad Informática

El trabajo de un analista de seguridad es a menudo tedioso. Según un estudio, sólo procesan advertencias 200 horas al año, lo que en última instancia resulta ser artimañas. En este punto, los especialistas en TI solicitan un apoyo activo, por ejemplo, a través de la inteligencia artificial.

De hecho, ya existen ideas sobre cómo se podría llevar a cabo este proyecto: “Seguridad cognitiva” es la palabra clave aquí. En términos concretos, se trata de una combinación de inteligencia artificial e inteligencia humana. La IA desbloquea la vasta montaña de conocimiento sobre seguridad cibernética que se acumula en un laboratorio de seguridad.

Además, procesa información en nanosegundos y proporciona a los actores humanos recomendaciones para contramedidas. Esto permite que los mecanismos de seguridad reaccionen de forma mucho más flexible a los ciberataques. A cambio, la IA debe ser alimentada con información para poder realizar ciertas acciones – un dar y recibir entre el hombre y la máquina. El único problema: el desarrollo de estos sofisticados sistemas de protección no es nada fácil y los oponentes no permanecen inactivos. Los ciberdelincuentes podrían utilizar los IAs para buscar y recopilar datos e información sobre una persona en particular en Internet, crear contenido que atraiga a la víctima y utilizar el perfil de movimiento grabado para determinar cuándo sería el momento adecuado para atacar.

La IA y la seguridad informática: ¿un pacto para el futuro?

Los programas antivirus existentes están alcanzando cada vez más sus límites: El número de programas maliciosos enviados aumenta cada día, los ataques dirigidos con malware disfrazado no son detectados por los mecanismos de seguridad convencionales y el tiempo de respuesta a nuevas amenazas es simplemente demasiado largo. El software de seguridad debe ser capaz de “actuar” de forma rápida y predicativa. La inteligencia artificial se entrena con la entrada de numerosas informaciones y conjuntos de datos disponibles de la anterior seguridad de TI.

Cuando se utiliza, la IA puede analizar rápidamente grandes cantidades de datos, reconocer malware conocido y también ampliar su rendimiento y capacidad de aprendizaje de forma independiente y continua. Cada vez es más importante obtener una imagen precisa de las amenazas actuales y de las situaciones de ataque en una fase temprana. Pero la seguridad cibernética de hoy en día no se trata sólo de mantenerse al día con los delincuentes, sino mucho más de estar preparados y ser proactivos. Podemos decir con seguridad que los humanos darán este paso junto con la Inteligencia Artificial y que la seguridad informática ganará una nueva dinámica y calidad.